A Las personas amargadas, les irrita verte feliz

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En la vida, como en la naturaleza, hay enojo y hay felicidad. Las personas debemos aprender a lidiar entre esas dos dimensiones sin perder nunca nuestra felicidad, esa que alumbra valías y objetivos.

Todo ser humano en algún momento de nuestra vida nos hemos enojado, y con eso no quiero decir que seamos gruñones, al contrario, es natural que en algún momento liberemos todo ese estrés o ira cuando algo nos molesta. Pero…, existen ciertos tipos de personas que viven todo el tiempo enojado con la vida, y como ellos no se sienten feliz con la vida que tienen, tratan de robarle la felicidad a otras personas.
Así que te aconsejo: “No permitas que gente enojada con su vida, te robe la paz y la alegría de la tuya.”
Algunos hábitos te llevan a la infelicidad más que otros. Debes tener cuidado para que no se vuelvan parte de ti.
1. Esperar por el futuro
Vivir diciendo “Seré feliz cuando…” es uno de los hábitos de infelicidad más comunes. No importa cómo llegas a ese punto en el porvenir (un aumento, un ascenso, una nueva relación), porque pone demasiado énfasis en las circunstancias. No pases tu tiempo esperando algo que ya sabemos no cambia tu forma de ver la vida. Mejor enfócate en ser feliz en el aquí y ahora porque no hay garantías para el futuro.
2. Gastar mucho tiempo y esfuerzo para comprar “cosas”
Las personas que viven en extrema pobreza aumentan su felicidad cuando sus ingresos se incrementan, pero la sensación se estabiliza una vez que alcanzan los US$20,000 anuales. Hay océanos de estudios que demuestran que los bienes materiales no dan la felicidad. Cuando te haces del hábito de perseguir cosas, te vuelves infeliz porque una vez que las obtienes, te das cuenta de que sacrificaste cosas realmente valiosas como familia, amigos y hobbies.
3. Estar siempre en casa
Cuando te sientes infeliz, es muy tentador evitar a la gente. Esto puede ser un gran error ya que socializar, aunque no te guste mucho, puede elevar tu hábito. Todos tenemos de esos días en los que solo queremos ponernos la cobija en la cabeza y no hablar con nadie, sin embargo, es importante notar que en el momento que esta práctica se vuelva tendencia, comienzas a afectar tu salud. Reconocer cuándo la infelicidad te está volviendo antisocial te impulsará a hacer un esfuerzo para salir del caparazón.
4. Verte como la eterna víctima
Las personas infelices tienden operar en un estado de “default” donde la vida es difícil y fuera de su control. En otras palabras piensan “Me va a ir mal y no hay nada que pueda hacer para evitarlo”. El problema con esa filosofía es que genera sentimientos de desamparo y las personas que se sienten así, no suelen tratar de mejorar sus circunstancias. Todos tenemos derecho a sentirnos mal de vez en cuando, pero no puedes dejar que un mal día cambie tu forma de ver la vida. No eres la única persona a la que a veces le va mal y tienes el control de tu vida siempre y cuando así lo desees.
5. Pesimismo
Nada alimenta la infelicidad como lo hace el pesimismo. El problema con esta actitud, más allá de afectar tu estado de ánimo, es que se vuelve una profecía autorrealizada; si esperas malas cosas, malas cosas te pasarán. Los pensamientos pesimistas son difíciles de sacudir hasta que uno se da cuenta cuán ilógicos son. Oblígate a ver los hechos y darte cuenta de que las cosas realmente no están tan mal como parecen.
6. Quejarse de todo
Las quejas constantes son problemáticas, lo mismo la actitud que las genera. Se trata de un comportamiento que se refuerza a sí mismo. Al hablar constantemente – y por lo tanto pensando – de todo lo que está mal, reafirmas tus creencias negativas. Hablar de lo que te molesta te puede ayudar a sentirte mejor, pero hay una línea muy delgada entre desahogarse de manera terapéutica y quejarse de todo. Este comportamiento no solo alimenta la infelicidad, también aleja a los demás.
7. Sacar las cosas de proporción
Las cosas malas le suceden a todo el mundo. La diferencia es que las personas felices las ven por lo que son: un bache y nada más en el camino, mientras que las personas infelices las toman como una prueba más de que el mundo está en su contra. Una persona feliz se molesta choca de camino al trabajo, pero mantiene las cosas en perspectiva: “Es una molestia, pero al menos no fue grave”. Al contrario, alguien infeliz utiliza ese hecho como evidencia de que su día, semana, mes, e incluso vida, están condenados.
8. Ignorar los problemas
Las personas felices son responsables de sus acciones. Cuando se cometen un error, toman la responsabilidad. La gente infeliz, por el contrario, ve los problemas y errores como una amenaza, por lo que tratan de ocultarlos. Los problemas tienden a aumentar de tamaño cuando son ignorados. Cuanto más los ignores, más grandes e inatacables se verán.

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