Crema
La crema de maicena dura 40 años...
En los últimos años ha circulado con fuerza una idea impactante: “una doctora que presenció cientos de cremaciones reveló lo que le ocurre al espíritu”. El nombre que suele aparecer es el de Elisabeth Kübler-Ross, médica y psiquiatra suiza, pionera en el estudio del proceso de morir y del acompañamiento al final de la vida.
Pero ¿qué dijo realmente? ¿Qué pertenece a su pensamiento y qué es interpretación, creencia o exageración viral?
Vamos por partes, con respeto y claridad.
Kübler-Ross no fue patóloga forense ni especialista en cremaciones. Su legado está en escuchar a pacientes moribundos, comprender sus emociones y dignificar la muerte como parte de la vida. Su obra más conocida introdujo las cinco etapas del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación).
A lo largo de su carrera, relató testimonios de pacientes con experiencias cercanas a la muerte y defendió una idea central:
Para muchas personas, la conciencia no termina abruptamente con la muerte física.
Importante: ella hablaba de experiencias humanas y espirituales, no de mediciones físicas del “alma”.
En redes se afirma que Kübler-Ross habría “observado” algo durante cremaciones (incluso se menciona una “temperatura del alma”). Eso no forma parte de sus publicaciones científicas.
Lo que sí existe es una interpretación espiritual compartida por creyentes, filósofos y acompañantes de duelo:
Kübler-Ross invitó a no ridiculizar las creencias de los pacientes y a escuchar lo que la muerte despierta en cada persona. Esa es, quizá, su revelación más profunda.
La respuesta honesta es esta:
Para algunos, el espíritu trasciende.
Para otros, vive en el recuerdo.
Para otros, regresa a la naturaleza.
Y todas esas respuestas merecen respeto.
“La muerte no es lo opuesto a la vida, sino parte de ella.”
Más allá de titulares impactantes, el legado de Elisabeth Kübler-Ross nos recuerda algo esencial: hablar de la muerte con humanidad nos ayuda a vivir mejor.
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