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Imagina que estás solo en casa. De repente, una presión intensa oprime tu pecho como si algo enorme lo aplastara. El sudor frío corre por tu espalda, te falta el aire y el mareo aparece. En esos momentos, cada segundo cuenta.
Un infarto no avisa. Y cuando ocurre, muchas personas pierden la vida no porque no hubiera solución, sino porque no supieron cómo reaccionar a tiempo.
La diferencia entre sobrevivir o no muchas veces está en lo que haces durante los primeros minutos.
Este artículo te presenta tres técnicas de emergencia que han ayudado a personas reales a mantenerse conscientes y ganar tiempo hasta que llegue la ayuda médica.
Qué es un infarto y por qué ocurre
Un infarto sucede cuando una arteria que lleva oxígeno al corazón se bloquea. Sin oxígeno, el músculo cardíaco empieza a morir en pocos minutos y el corazón puede entrar en un ritmo irregular o detenerse.
Si estás solo y aparecen estos síntomas, no hay tiempo para esperar. Debes actuar.
Esta técnica ayuda a mantener la circulación y estimular el corazón cuando comienzan los síntomas.
La tos genera presión dentro del pecho, empujando sangre hacia el corazón y el cerebro, lo que puede ayudar a mantener el ritmo cardíaco.
Se usa cuando la tos ya no es suficiente y el mareo es intenso.
En esa zona pasa parte del sistema eléctrico del corazón. El impacto puede ayudar a reiniciar el ritmo cuando hay una arritmia grave.
Este punto se encuentra entre el pulgar y el índice. Ayuda a reducir ansiedad, mejorar la circulación y estabilizar el ritmo cardíaco.
Estimula el sistema nervioso, mejora el flujo de sangre y reduce el estrés, lo que ayuda al corazón en una crisis.
Un infarto no siempre da segundas oportunidades. Saber qué hacer en los primeros minutos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Prepararte hoy es una decisión que puede salvarte mañana.
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