Crema
La crema de maicena dura 40 años...
El colesterol es una grasa necesaria para el cuerpo: ayuda a producir hormonas, vitamina D y hasta forma parte de nuestras células. Pero cuando se sube de más —sobre todo el colesterol LDL, conocido como el “malo”— puede convertirse en un enemigo silencioso para el corazón y la circulación. Lo más complicado es que no da señales claras al principio, y muchas veces solo se detecta con un análisis de sangre.
Cuando el colesterol está alto, se va acumulando en las paredes de las arterias, formando unas placas que van tapando poco a poco el paso de la sangre. Esto puede provocar desde problemas de circulación hasta cosas más serias como infartos o embolias. Por eso, aunque no siempre haya síntomas, hay ciertas pistas que podrían darnos un aviso.
Aunque no todos presentan síntomas, estas molestias podrían tener relación con niveles elevados de colesterol:
Como este problema puede estar avanzando sin que te des cuenta, lo mejor es hacerte estudios de sangre con cierta regularidad. También ayuda un montón llevar una alimentación balanceada, moverse más, evitar el cigarro y moderar el alcohol.
Detectar a tiempo el colesterol alto es clave para cuidar el corazón y evitar complicaciones graves.
A pesar de las propiedades del tomate, muchas personas no toleran sus componentes por lo que se debe tener cuidado al consumirlo.
Pon a hervir los tomates en un recipiente con agua suficiente y retíralos del fuego cuando estos comiencen a separarse de la piel. Al retirarlos del agua hirviendo, pásalos inmediatamente a otro recipiente con agua fría, luego retira la piel que debería salir sin esfuerzo.
Corta los trozos de apio y el perejil.
Coloca el tomate y todos los ingredientes en el vaso de la licuadora y licua hasta que tengas una mezcla homogénea. Añade un poco de aceite de oliva al gusto. Si deseas puedes colar para una textura más suave.
Comentarios Sociales